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Manufactura

Hola.

El oficio de tapicero
es un oficio muy chulo
porque va de puerta en puerta:
Señorita, ¿le echo un culo?.

Bonita Jota donde las haya que conozco gracias al amplio repertorio y al arte del cante regional, de un suegro excepcional. Lo de echar un culo no es más que arreglar un asiento, que enseguida nos llevamos las manos a la cabeza, en el mejor de los casos... :D. 

La  faena digna de elogio era guarnecer los asientos tanto de sofás como de sillas, así se tapizaba en tiempos de maricastaña cuando no existía la gomaespuma  ni el burlete para perfilar las formas. Se trataba de, generalmente, cinchar con cincheta de yute, coser los muelles y atarlos entre sí para hacer un cuerpo elástico. El día que vaya bien de tiempo y de ganas ( y caiga en mis manos alguna restauración), explicaré paso a paso y personalmente, como es un verdadero trabajo artesanal que hoy en día está en desuso total gracias a las rampas de goma prensada. A estas alturas de tecnicismos industriales, quedan pocos que dominen la técnica ya que se quedó obsoleta cuando yo era un tierno aprendiz y de esto hace más (agárrate) de veinticinco años: "Qué jodidamente mayor me estoy haciendo" , me ha dicho el sabio subconsciente.

 Una vez que estaba el cuerpo elástico preparado, se trabajaba el crin vegetal (hoy casi desaparecido) y la arpillera para darle forma a golpe de muñeca, seguidamente se cosía con aguja curva o de bastear, según modelo. Toda una labor que se echa en falta de vez en cuando, no a diario, porque puedo asegurar que resultaba un poco cansino, pero una vez creada la obra de arte, el regocijo personal por el trabajo bien hecho, era mayúsculo.

Ésta es la esencia del oficio de la que se podría estar hablando o escribiendo, qué es el caso, durante largo rato, pero tampoco voy a entrar en detalles insignificantes como las duricias en el canto de la mano provocadas por el continuo trasiego de la liza de cuatro cabos, cada puntada era tensada rodeando la mano y asiendo con fuerza la liza para, haciendo palanca con la rodilla en el esqueleto, estirar hasta escuchar como cortaba la circulación sanguínea o te crujía la rótula. Como digo, son minucias que extenderían la prosa hasta límites cuasi insoportables o aburridísimos de la muerte.

Más adelante trataré de explicar las diversas técnicas que empleamos, que son unas cuantas. Desde cómo se hacen los esqueletos hasta el embalaje, pasando por barnizado, corte, costura y tapizado... jodo, menudo "hartón" de letras tengo por delante, ya encontaré hueco porque el tiempo ya no es tan seguro que lo encuentre.

Recuerdo que teníamos un cajón donde echábamos la pluma y la goma picada, que servía para oxigenar el plumaje y que no se apelmazara. Después de varear durante unos minutos, se cogía la funda a rellenar y a base de brazadas lo rellenabas a tu antojo. Ahora se usan unas máquinas que hacen toda la faena menos autoalimentarse y a golpe de pedal, una manguera escupe plumón y fibras huecas hipoalergénicas de tecnologías aplicadas (en lugar de los trozos de goma) llenando el almohadón en segundos. Ya no se llenan a "ojo ", cada modelo tiene un peso concreto para sus almohadones que se comprueba en una báscula más sensible que un señor pisando tachuelas a planta descubierta.


Un saludo.







Cómo se hace.

Aunque ya he subido, para regocijo de las gentes, un entretenido documento sobre como tratar los muebles de madera y los tapizados, creo que aquí también debería constar la teoría de como se hace en formato documento, más accesible que estar leyendo las innumerables descordinaciones neuronales del que suscribe. Éste sólo trata de lo que nos ocupa, por si quieres jugar a tapizar.

                            


Bueno, que  ya está bien de tanto libro, en el momento que se tercie seguiré con el tema práctico que es el día a día de un señor que se dedica a tapizar.

Un saludo.